"Familia Albertiana" es un movimiento nuevo que desea compartir el carisma y la espiritualidad con los laicos


Me gustaría tener una mirada así.
Una mirada que dice a quien mira...
... ¡no estás solo!

Esa mirada que te contempla y dice...
... ¡no todo es sucio en tu corazón!

La mirada que se aparta con cariño...
... para hacer como que no te ha visto meter la pata

Yo quiero una mirada así de verdad.
Una mirada que llena de confianza.
Una mirada que llena de paz.
Una mirada que transmita calma.
Una mirada que te descubre lo que realmente eres.

Esa mirada que ilumina el rostro
de quien se siente contemplado.

Esa mirada, Padre, con que Tú nos miras.
Esa mirada que tatuaría en mi piel
para recordarla cada día.

"No hay nada más bello
que un rostro iluminado
por una mirada de confianza y de dulzura"

(Olivier Clément)


La bondad no consiste en hablar de lo que es bueno, sino en hacerlo.

¡UN NUEVO CURSO ESCOLAR..!
Comienza el ajetreo, las prisas, los agobios, las vacaciones llaman a su fin.
Se reanuda el trabajo con ilusión (?), las rutinas, lo de siempre...
Y en ese "oleaje" está Él que nos llama a ser "levadura en la masa"

Sí, hay que ser levadura
Hay que ser levadura en medio del mundo:
desde la sencillez de cada día,
desde el trabajo de cada hora,
desde la palabra que anima en cada instante.


Hay que ser levadura para que el mundo crea
que hay otros valores, otras realidades
por encima de las meramente materiales
que hacen felices a muchos hombres y mujeres
que ponen su confianza en Dios y en su palabra.

Hay que ser levadura y confiar en que Él pone lo demás
pone la fe en nuestro corazón, la confianza en nuestra vida,
la alegría muy adentro de nosotros mismos
para que sepamos que Él actúa por nosotros
y hace crecer en cada uno lo que parece
que es imposible ante los ojos de los demás.

La bondad es lo que hago porque debo hacerlo, no porque no tenga más remedio.
¡VACACIONES DIVINAS!

Nos hemos ganado unos días de descanso y haremos bien en disfrutarlos. Algunas prácticas elementales nos pueden ayudar. Podemos empezar recordando las palabras de Jesús, pues parece que el primer interesado en nuestro descanso es Él.
"Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco"(Mc 6,31)

. Busca ratos para la oración y la relajación. Pasea. Goza con tus sentidos.
. Reza con los salmos. Refrescan los labios y el corazón de quien los recita, y expresan ante Dios toda experiencia humana.
. Lee. A poder ser, literatura y poesía. Déjate llevar por ellas en el Centenario de Miguel Hernández. Y si es literatura en el terruño, mejor. Si vas a Galicia, goza y pasea con Rosalía de Castro. Si descansas en Soria, recorre con Machado la ribera del Duero entre San Polo y San Saturio, y detente junto a los chopos del río, que en sus cortezas tienen grabadas iniciales que son nombres de enamorados, cifras que son fechas.
Delibes bien merece el homenaje de ser leído a los pocos meses de su muerte. Es un portento de sabiduría en medio de un mundo consumido por el consumo y los delirios de grandeza.
. Lee poesía. Es un déficit de la cultura de los españoles. Enamórate de alguno de nuestros grandes, y disfruta con la manera más sublime, la poética, de decir las cosas.
. Aprende y practica, en esas tertulias con amigos en los atardeceres de verano, el noble arte de la escucha y el diálogo. Disfruta con la verdad que hay en el otro, ofreciendo tu pensamiento con sencillez, sin intentar imponer tu verdad, que nunca suele ser la Verdad.
(Lucio Arauzo)

NO TE RINDAS…

No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
Liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso.
Continuar el viaje, perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo, correr los escombros
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas.
Aunque le frío queme, aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda, y se calle el viento,
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa,
Ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos,
Desplegar las alas e intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas.

La última cima

Pablo Domínguez Prieto nació en Madrid el 3 de julio de 1966. Se ordenó sacerdote a los 24 años.
Doctor en Filosofía y en Teología; ha publicado 7 libros y decenas de artículos, y ha impartido más de 50 conferencias... La última, doce días antes de morir, fue el detonante de este documental.
Dicen que era simpático y divertido hasta en las situaciones más graves. Que se le daba mal decir "yo", porque siempre estaba pendiente de los demás. Que estaba enamorado de Dios y lo contagiaba. Que sus misas estaban hasta los topes, porque daba gusto oírle predicar. Que era cercano con todos, incluso con quien le insultaba por la calle, de quien acababa siendo amigo.
Era buen montañero. Coronó todas las cimas españolas con más de 2.000 metros, cimas de Los Alpes con más de 4.000 metros, y otras mayores en América y Asia. Siempre que podía, celebraba misa en la cumbre.

Las últimas palabras que dijo a su familia por teléfono, unos minutos antes de morir, fueron: "he llegado a la cima".

"Me negué a conocer a Pablo Domínguez... ¡pero le conocí! Doce días antes de su muerte. Luego me negué a hacer esta película... ¡pero la he hecho!
"He querido dar la cara por los curas", dice Juan Manuel Cotelo, padre de familia y director del documental "La última cima". Se trata de un documental emocionante, con humor, profundidad y lágrimas. Es difícil no llorar, y sin embargo no es sensiblero, sino, simplemente, cercano y honesto.
Juan Manuel Cotelo aparece en su documental, haciendo preguntas que interpelan, aunque lo más provocativo es el proyecto en sí: hablar de la huella que dejó un sacerdote normal, de Madrid, Pablo Domínguez, muerto en
2009 en un accidente de montaña en el Moncayo.
Un cura que impactó en mucha gente: al funeral de Dominguez, decano de filosofía en la Facultad de San Dámaso de Madrid, acudieron unas 3.000 personas y más de 20 obispos.
Cotelo se pone delante de la cámara y con toda sinceridad cuenta lo que le parece. Después coge la cámara y sale a la calle a preguntar a los viandantes. "Descubrí que 8 de cada 10 personas que pregunté tenía buena opinión de los curas, decían que era gente humilde, o muy espiritual, que les había hecho pensar; no es lo que suelen mostrar los medios". Luego hace otra pregunta: "¿cuánto tiempo de tu vida has dedicado a hablar con un cura?" El mismo Cotelo admite que "ni siquiera sé como se llama mi párroco, de verdad, y desde aquí ahora mismo le pido perdón; deberíamos conocer a nuestros sacerdotes".
El cineasta no quería hacer el documental sobre Pablo Domínguez, pero a medida que iba conociendo gente tocada por el sacerdote admitió que "aquí había una historia que contar". "Me hubiera encantado encontrar algo malo en Pablo, lo habría incluído en el documental, pero es que no lo hay. Su confesor me dijo que, simplemente, era alguien buenísimo, con un alma de niño", afirma durante la presentación del filme.
Hay que verla. Pincha también AQUÍ.


"Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra,
sopló en su nariz un aliento de vida,
y el hombre se convirtió en un ser viviente" (Gn 2.7)

Dice una bella canción...

"Debes amar la arcilla que va en tus manos, debes amar su arena hasta la locura
y, si no, no la emprendas que será en vano.
Sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte el milagro en barro.

Debes amar el tiempo de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla
y, si no, no pretendas tocar los yertos.
Sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto"

(Silvio Rodríguez)
"El BIEN, cuanto más se comunica, tanto más crece".
(Joan Chittister)
"Nada hay verdaderamente grande y permanente fuera del bien"
(M. Alberta)

POR QUÉ CANTAMOS (fragmento)


Usted preguntará
por qué cantamos…

cantamos porque el río está sonando
y cuando suena el r
ío / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos por el niño y porque todo
y poque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros mu
ertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente

y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce

y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta.

cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza

Mario Benedetti

PENTECOSTÉS

¡DEJARSE LLEVAR POR EL VIENTO DEL ESPÍRITU!
Pero sólo el hombre humilde y obediente que deja espacio libre al Espíritu, es quien se deja llevar por esta ventolera de Pentecostés.

Desde la Ascensión hasta Pentecostés, toda la Iglesia invoca la venida del Espíritu Santo, como lo hizo la comunidad de Jerusalén reunida alrededor de los apóstoles, los discípulos de Jesús y de María. En la semana que nos prepara para Pentecostés recordamos los siete dones del Espíritu Santo, encarnados en algunos testigos de hoy.
Los dones del Espíritu. Leer...

ACUÉRDATE



Acuérdate... esta noche, acuérdate de los corazones solitarios
que no tienen a nadie a su lado...
Y recuérdame que me pusiste aquí... para acompañarles.

Acuérdate... procura acordarte de los corazones resentidos
que no tienen fuerzas para perdonar...
Y recuérdame que me pusiste aquí... para ser instrumento de paz.

Acuérdate también, acuérdate de los corazones heridos y rotos
que han perdido la confianza en sí mismos...
Y recuérdame que me pusiste aquí... para dar esperanza.

Acuérdate, por favor , acuérdate que somos hijos queridos tuyos...
Y recuérdame que tu Hijo Jesús de Nazaret nos enseñó a llamarte... ¡Padre!

MAYO: MES DE MARÍA

SALTA DE GOZO

Salta de gozo, alégrate con todo tu ser.
Mira: el cielo y la tierra están llenos de fuerza de Dios.
Los grandes y poderosos miran y no ven.
Los sencillos, los humildes se regocijan:
Dios se revela a los de corazón pobre
y se esconde de los que buscan aparentar.
Dios no es Dios de apariencias. Dios es Dios de profundidad.

"Con la protección de la Virgen, todo resultará bien" (M. Alberta, P.315)

Más, en el apartado de ORACIÓN.